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Conferencia de clima termina con un ‘acuerdo histórico’ contra calentamiento global

  • 15 de diciembre de 2015
conferencia do clima paris

Imagen: Reuters

Después de dos semanas de intensas negociaciones, la COP-21 (conferencia del clima de la ONU) terminó este sábado en Paris con un acuerdo histórico, que por la primera vez envuelve casi todos los países del mundo en un esfuerzo para reducir las emisiones de carbon y contener los efectos del calentamiento global. El punto central del llamado Acuerdo de Paris, que valerá a partir del 2020, es la obligación de participación de todas las naciones – y no solo países ricos – en el combate de los cambios climáticos. En total, 195 países miembros de la Convención del Clima de la ONU y la Unión Europea ratificaron el documento.

El objetivo de largo plazo del acuerdo es mantener el calentamiento global «más abajo de 2ºC». Ese es el punto a partir del cual cientistas afirman que el planeta estaria condenado a un futuro sin retorno de efectos devastadores, como elevación del nível del mar, eventos climáticos extremos (como sequías, tormentas e inundaciones) y falta de água y alimentos.

En referencia ambiciosa, conmemorada por ambientalistas y países menos desarrollados, el texto hace referencia a esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC. También define que los puntos del acuerdo serán revisados cada cinco años, para direccionar el cumplimiento de la meta de temperatura y dar transparencia a las acciones de cada país.

Sobre la cuestión del financiamiento climático, o sea, quien irá pagar la cuenta de las acciones necesarias para el éxito del acuerdo, se decidió que países desarrollados irán a pagar US$ 100 bilhões por año en medidas de combate la mudanza del clima y adaptación en países en desarrollo. Eventuales inyecciones adicionales de recursos quedaran para el 2025, reflexionando la división que marcó las discusiones sobre el asunto en la COP-21.

«Eso representa una perdida para los países en desarrollo, que querían ver una indicación del financiamiento post-2020 en la mesa en Paris. Por otro lado, representa una perdida también para la posición de los desarrollos, que ameanazaron la noche del viernes en retirar los US$ 100 billones de la mesa si no conseguían aumentar la base de donadores para incluir países emergentes», afirmaron los periodistas Cláudio Ângelo y Cíntya Feitosa, que acompañaron la conferencia por la red de ONGs brasileña Observatório del Clima.

Acuerdo ‘híbrido’

En estructura planeada para obtener apoyo de los EUA al acuerdo, apenas algunos elementos del documento serán «legalmente vinculantes», o sea, tendrán fuerza de ley internacional como reglamentación de la Convención del Clima de la ONU, firmada en 1992 en Rio de Janeiro. Para otros puntos, el cumplimiento será voluntário.

Esa fue la saída encontrada antes de la constatación de que un acuerdo con metas obligatorias de reducción de emisiones dificilmente seria aprobado por el Senado de los EUA, que tiene una mayoría republicana y fuertes opositores a la agenda climática del presidente democrata Barack Obama.

Por lo tanto, el documento no tiene menciones concretas a metas de reducción de emisiones por país – prácticamente toda esa parte del acuerdo será voluntária. Cada nación deverá cumplir sus metas nacionales, las llamadas INDCs, que siguen lo que cada gobierno considera viable considerando el escenario social y económico local.

Aunque hayan considerado el acuerdo histórico, ambientalistas tienen dudas al relación a ese punto.

«Los cortes de emisiones prometidos por los países ahora todavía son totalmente insuficientes, pero el acuerdo en total manda un fuerte mensaje a empresarios, inversores y ciudadanos: la energia ahora es limpia y los combustibles fósiles pertenecen al pasado», dice la cientista Corinne Le Quere, directora del Centro Tyndall para Investigación del Clima, de Inglaterra.

«El texto deja esencialmente en las manos de cada país, de forma voluntária, la decisión sobre ampliar las acciones de corte de emisiones y el financiamiento a los países menos desarrollados. Eso será viable en el caso de los países mantengan el espírito de compromiso que hizo a Paris posible. Pero, si esa voluntad falla, corremos el riesgo de llegar al 2030 todavía en la trayectoria de 3ºC, algo incompatible con la civilización como la conocemos», dice Carlos Rittl, secretário-ejecutivo del Observatório del Clima.

Papel de Brasil

Brasil tuvo protagonismo en las discusiones en la COP-21, sobre todo como mediador de conversaciones con países en desarrollo reticentes a ciertos puntos del acuerdo, como Índia y China. En la recta final de la conferencia, se adhirió la llamada «coalición de la ambición», grupo de países que actuó en los bastidores por un acuerdo más ambicioso.

Integran el grupo la Unión Europea y países como EUA, México y Colombia, además de países más pobres y vulnerables al calentamiento global. «Es una iniciativa hecha por las Islas Marshall (país amenazado por la elevación del nível de los oceanos) que movió vários países para que podieramos hacer progresos (en las negociaciones) y quedar abajo (de la elevación de la temperatura) de 1,5˚C y trabajar juntos”, dice la ministra del Medio Ambiente, Izabella Teixeira, al explicar la participación.

Las últimas horas de conversaciones – que incluyeron tres noches seguidas de negociaciones – representaron la cumbre de un proceso de cuatro años para producir el primer pacto internacional de limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la plenária de la mañana del sábado de la conferencia, cuando los organizadores presentaron la propuesta final del acuerdo, el clima era de fiesta, aunque las autoridades hayan insistido en la necesidad de aprobación por los delegados.

El ministro de las Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, dice que el nuevo texto representaba un «cambio» y presentó un acuerdo «diferente, justo, durable y legalmente vinculante».

El presidente de Francia, François Hollande, afirmó que «el acuerdo definitivo para el planeta» estaba «aquí y ahora». Y el secretario-general de la ONU, Ban Ki-moon, convocó a los diplomatas a «encerrar el trabajo» porque «todo el mundo estaba mirando».

Fuente: BBC Brasil.